sábado, 24 de enero de 2009

Los camaradas de Roque Dalton


El poeta Roque Dalton camina hacia la muerte.
No es la primera vez.
En una ocasión parado frente al paredon,
luego de un ultimo cigarrillo
un oportuno terremoto impidio que la muerte fuera su destino.
Roque reiria, entre interminables tragos
con aquella anecdota
que solo en El Salvador podia suceder.
Pero entonces la amenaza era de los verdugos,
de los soldados de la burguesía y los terratenientes
que él habia combatido
con la palabra y el fusil.
Tampoco lo mato el alcohol
que bebia en exceso.
La muerte llega de manos de los camaradas
del "ejercito revolucionario del pueblo"
que no perdonan al poeta que haya tomado partido
por Cayetano Carpio, panadero de origen,
que acusa a la guerrilla y al PC
de traicionar la revolución salvadoreña.
Quizas previendo sobre quienes les rodeaban Roque escribio:
"¿Qué hacer si sus peores enemigos son infinitamente mejores que usted?
Eso no sería nada.
El problema surge cuando los mejores amigos son peores que usted".
Una humorada tragica del poeta
que soño el socialismo
"como una aspirina del tamaño del sol"
para curar los dolores de cabeza del mundo.

viernes, 23 de enero de 2009

El acto certero pero inutil de Carlota Corday


El 13 de julio de 1793, a las siete de la tarde María Carlota Corday d’Armont golpeo la puerta de Jean Paúl Marat, el Amigo del Pueblo. Luego de engañar a Catalina Evrard, la joven Carlota se encontró frente a frente con un hombre tendido en una tina de baño llena de agua y azufre donde Jean Paul Marat intentaba calmar las fiebres contraídas en las alcantarillas de París, cuando vivía una vida clandestina y las ratas se alimentaban de los cuerpos y huesos de Marat y los miserables de París, perseguido indistintamente por nobles, burgueses y girondinos que querían restaurar un orden, que en 1789 los sans cullotes y los obreros parisinos habían demolido junto a la Bastilla. Bebiendo vinos de Burdeos y alimentándose fastuosamente en medio de las hambrunas esos hombres querían sostener la cabeza del rey Luis y la aristocracia de sangre azul y aquella nacida del color del dinero de los burgueses que quería poner fin a la revolución en nombre de la moderación. Y Marat aún desde las alcantarillas de París, donde era alimento de ratas y compañero de tantos miserables levantaba su dedo acusador y señalaba que el peligro de la patria y la libertad eran aquellos hombres que buscaban poner fin a la revolución y veían en Marat el fuego de la revuelta.

La joven Carlota es una bella mujer y decidida realista. Llega engañando al hombre tendido en la tina que corrige sus palabras para vengar en él las afrentas de la revolución a la sangre azul derramada y la de sus súbditos leales en La Vendee. Marat era para ella el responsable de que la sangre azul derramada se viera tan roja y espesa como la de los pobres diablos ajusticiados en nombre de la monarquía. Y que sus cadáveres apestaban tanto como apestan los cadáveres del campesino o el hijo del panadero. Marat era quien con voz firme había llamado a hacer rodar las cabezas de algunos miles de aristócratas y la del propio rey y su consorte María Antonieta para garantizar la marcha de la revolución.

La bella y joven Carlota escondía un puñal entre sus ropas, frente al hombre enfermo, tendido en una tina, que corrige sus palabras claras, pasionales, dirigidas al corazón del citoyen parisino, para vengar el hecho de que por su culpa se haya puesto al descubierto que la sangre azul de los nobles era tan roja y espesa como la de cualquier mortal y que las cabezas de los aristócratas y las del propio rey eran tan frágiles y fáciles de cortar como las de cualquier otro. La joven Carlota radiante, extasiada en extremo, por la sangre azul mansillada y la cabeza del rey y la reina que yacían separadas de sus cuerpos por culpa de Marat.

La joven y bella Carlota, observa la fragilidad y cercanía de su propia victima, su pobreza, la vulgaridad y simpleza de su cuerpo semidesnudo en una tina de agua y azufre. Tan vulgar quizás como el empleado de correos Drouet y su amigo Guillaume que se lanzo en persecución del rey luego de que reconociera su cara por una moneda, deteniéndolo junto a un tabernero en el poblado de Varennes, cuando huía vestido de criado de madame Korff. Un criado tan criado como todos los criados, de sangre roja y espesa, tan roja y espesa como la del rey que huía y cuya cabeza rodara porque Marat había enseñado al pueblo que la libertad se tenía que defender de la conspiración realista. El puñal de la joven y bella Carlota, oculto en sus ropas, busca apuñalar al corazón desde donde laten los fuegos de la republica.

Jaen Paul Marat cavila, siente los dolores de su cuerpo y el efecto de las continuas fiebres, frágil como cualquier hombre enfermo, mientras corrige sus palabras claras y certeras que buscan encender el fuego de la revolución y los derechos de la ciudadanía en la plebe de París, en las profundidades de los campos franceses, en la multitud que con sus actos y decisiones marca el ritmo de la republica. Esa republica que había arrebatado a Carlota la santidad de la sangre azul y guillotinado el halo místico de la cabeza real junto al rey mismo. Un rey que huía de criado una noche en Varennes cuando fue detenido por un empleado de correos y sus amigos.

La joven Carlota aprovecha debilidad del Amigo del pueblo y asesta firmemente una fría puñalada sobre el pecho de Marat, quien agoniza como agonizan todos los mortales, mientras su roja sangre espesa tan roja y espesa como la del san cullote que muere en los muros de la Bastilla, como la del noble guillotinado en el patíbulo, como la de la parturienta que expulsa a su niño a un mundo que esta cambiando y donde la sangre de los vivos y de los muertos es igual de roja y espesa, al menos hasta que no la tiñan nuevamente los dueños del dinero. La sangre roja y espesa de Marat tiñe la tina de agua y azufre y muere como muere cualquier hombre asesinado, pero el silencio de quien hablaba el lenguaje de la revolución será profundo y desgarrador.

La joven y bella Carlota vengo así, en vísperas de acontecimientos extraordinarios en la historia de la Francia revolucionaria, a la sangre azul derramada, que resulto tan roja y espesa como la sangre de Marat, que seguramente tuvo su erección de rigor mortis como cualquier otro hombre muerto en aquellas circunstancias pero que agonizo sabiendo el porque de su agonía.

Mientras Maria Carlota Corday d’Armont, bella y joven vengadora en el éxtasis de su acto maldice en voz baja porque la sangre de Marat es tan roja y espesa como la sangre azul del aristócrata. Y por más siniestro y certero que haya sido su acto, ese precioso secreto ya había sido develado a los ojos del mundo.

miércoles, 21 de enero de 2009

Una orgullosa madre americana


El coronel penso en escribirle a su madre, explicandole la decisión: “Madre: quiero que tu nombre ingrese en la puerta ancha de la historia. Que nuestra gran Nación lo identifique con la victoria. Que el enemigo tiemble y reverencie cuando sea pronunciadoo. Ese será mi regalo para tanto sacrifico que hizo de mi un hombre que sirve a su patria gracias al amor de su madre. Este avión que surcara los cielos de Japón y marcara su vida para siempre será recordado como Enola Gay”. Mientras pensaba como seguir estas lineas, Paul Tibbets, cansado se tiro a dormir un poco antes de partir hacia su misión.

Lejos en Quincy, estado de Illinois, Mamá Enola derramo una lágrima pensando en su hijo Paul. Él era un gran patriota americano forjado en las duras condiciones de vida del militar y criado con esmero y cariño por mamá Enola, que alimentaba su hijo con maíz y pollo frito cuando él regresaba sudado y magullado luego de alguna pelea entre blancos y negros y por su padre un duro y autoritario pastelero. Ella hubiera preferido que Paul fuera medico, pero el padre lo convenció de seguir la carrera militar.

El coronel Paul Tibbets Jr desperto, se contemplo frente a un espejo y arreglo su uniforme antes de salir a la pista. Camino hasta la trompa del B-29 que iba a pilotear donde observo cual era el lugar más visible. Justo debajo de la escotilla del piloto pinto con pintura negra el nombre de su madre, Enola Gay. Sonrió viendo recordando la sonrisa de mamá Enola en aquella gigantesca trompa, sintió orgullo de hijo y por un instante se emociono.

La estadía en la isla de Tinian llegaba a su fin, hacia ya un tiempo que el USS Indianápolis había dejado la carga en la base, bautizada en una noche de whisky como Little Boy, la hora de la operación se acercaba. Paul estaba tranquilo y firme. Necesitaba de aquella frialdad para llevar a buen puerto su tarea. El nombre de su madre en la trompa del avión no solo le despertaba orgullo, sino que lo hacia sentir responsable por el éxito de la misión, su madre no le perdonaria el fracaso.

No solo se trataba de dejar bien parado el nombre de su madre, el coronel Tibbets, era un buen patriota y sabia que la orden provenia directamente del presidente Harry Truman, aquel hijo de granjeros de Missouri, que habia reemplazado a Roosveelt. Paul quiza no sabia que, días antes, durante la conferencia de Potsdam, el 17 de julio habían susurrado al oído del granjero Harry -el bebe nació satisfactoriamente; y una sonrisa bien americana, soberbia y sobradora dibujo el rostro del presidente frente a las propias narices de Stalin, quien estaba ajeno a aquella escena.

Tibbets miro a su tripulación y les dijo -señores llego la hora de la victoria. Dejen todo sentimiento de lado. Dios bendiga a los EEUU. Allí estaban alineados los 14 hombres llamados a golpear decisivamente a Japón y al maldito Hirohito. La tripulación saludo marcial y aquel día de agosto ingresaron al interior del Enola Gay, en cuyo vientre se encontraba Little Boy, y Tibbets bromeo, -madre que bien preñada estas, caballeros bienvenidos al vientre de mi madre; y una sonora carcajada sonó en aquella caja metalica. El coronel encendió los motores bajo la atenta mirada de su copiloto el capitan Lewis y el avión comenzó su despegue. Eran las 2:15.

Cerca de las 8:00hs Tibbets recibió un mensaje del comandante Eatherly que piloteaba el Straigth Flush avisándole que había un claro entre las nubes que cubrían Hiroshima por donde se podía arrojar la carga. El coronel respiro profundo, miro la trompa del avión y ordeno comunicarse con Tinian donde informo la clave - “Primario”. Enseguida hablo a la tripulación -Es Hiroshima dijo secamente. Todos se concentraron. Ordeno a la tripulación colocarse las gafas oscuras Polaroid. A los lejos se visualizaba un puente y el rió Ota, allí estaba el objetivo. Tibbets tripulo con firmeza aquel vuelo a contraviento y susurro –madre no me falles. 8:10 ordeno abrir las compuertas, 5 minutos después, 8:15 de aquel 6 de agosto dejo caer a Litlle Boy, desde 9460 metros de altura, sobre Hiroshima. Tibbets viro el avión a 150º para huir de la explosión. Un gran hongo ascendente, una gran bola de fuego se percibía desde el aire y dejo a la tripulación muda. Una luz cegadora cubrió la cabina y el coronel junto al copiloto Lewis se aferran al mando del avión. Tibbets le dijo a su acompañante –Dios mio mira como sube esa hija de puta. El capitán Robert Lewis llevaba el diario de viaje donde escribió -Dios mío. ¿Qué hemos hecho? sin animarse a hablar, pero al instante exclamo -¡Guau, menudo pepinazo!. El resto de la tripulación parecia atrapada por la visión de esa gigantesca bola de fuego que arrasaba la ciudad. El ametralladorista de cola el sargento Bob Caron no pudo salir de su asombro cuando grito -Es como mirar el infierno. Lewis rompe su silencio mirando al coronel El tripulante Theodore Van Kirk y el artillero Morris Jepsson estaban helados.

Cuando regresaron a las Islas Marianas, los tripulantes no pronunciaron palabras. Fueron informados del éxito total de la operación. La ciudad de Hiroshima había sido arrasada, tiempo después supieron lo que intuian que aquel infierno habia dejado miles de muertos, 150.000 personas. Tibbets pidió ir a dormir la siesta y pollo frito y maíz para la cena. Mientras tanto en Quincy, Illinois, mamá Enola pensó en su hijo cruzando el cielo de Japón, con un avión que la enaltecia. Se se sintio una madre orgullosa.

lunes, 19 de enero de 2009

Soy bello

Desnudo me contemplo.

Gordo,

Con canas en el pecho

Dolor en el estomago.

Resaca.

Y ojeras.

Soy bello.

Un navegante solitario.

Mi sombra persigue

Un viejo barco atascado

En el horizonte.

Sobre el que brilla la luna.

miércoles, 14 de enero de 2009

minutas entre amores nocturnos

Soñaba que estaba en una discusión.
-Trotsky apelaba
a la irrucpión violenta de las masas
para gobernar sus destinos
y Lenin a que las cocineras gobiernen.
-Esa es una exageración
el estado necesita de la elite.
Hay que expresar la condena
ante la falta de modales
y el gusto enloquecido por la praxis.
Esperar las condiciones
Ejercer la guerra de posiciones gramsciana.
Establecer prioridades políticas,
gustos y adicciones,
novias, novios y amantes.
Nada de minutas entre amores nocturnos
y relaciones poco definidas
o de sexo nacido en volanteada a puerta de fabrica.
No sucumbir a la desviación teoricista
en el terreno de la organización
y al liberalismo en la salida social con los contactos.
Discutamoslo en la proxima reunion de celula
junto al periodico y las cotizaciones.
Establezcamos un marco:
la clase obrera necesita caudillos
y organizaciones fuertes e inamovibles
y una verdad unica e indivisible que se ha forjado
en más de 160 años de luchas proletarias.
¡Ideologos y jefes!
-¿Y la teoría revolucionaria que forja la acción?
-Nuestros especialistas la elaboran.
-¿Y el programa que sintetice la expreriencia?
-Hay que saber escuchar.
-¿Y los soviets?
-¡¿Sin partido?!
-¿Y la comunidad de los revolucionarios
y la democracia como condición de la lucha?.
-Hay que fortalecer el centralismo.
-¿Y la verdad como herramienta revolucionaria?
-Una interpretación correcta.

lunes, 12 de enero de 2009

Porque sí

Hoy tengo el corazón oscuro y
la cabeza dudando de mi existencia.
Por las bombas en Gaza.
Por las heridas de los viejos amores.
Por la ausencia de alegria.
Por la resaca de las drogas.
Porque no tengo más drogas.
Por los inquisidores.
Por las pocas monedas que me quedan.
Por la revolución que tarda.
Por el sexo que aburre.
Por la quiniela que se niega.
Por la ciudad vacía.
Por que sí.
Por estas letras escritas al azar.
Por el poema que nunca escribiré.
Porque tengo que trabajar.
Por estar loco y por estar cuerdo.
Por no saber.
Por no morir.
Por los amigos que se fueron.
Por las cuentas a pagar.
Porque la sangre del mundo nos salpica
Con absoluta indiferencia.

sábado, 10 de enero de 2009

Israel y la civilización. Los herederos de Torquemada


Shimón Peres, presidente israelí, afirmo, en la línea del fallecido Samuel Hungtinton, que la lucha de Israel contra el pueblo palestino de Gaza es la lucha entre la civilización y la anticivilización. Y que el mundo entero iba a agradecer en el futuro a Israel por eliminar al Hamas. Para el autor de El choque de las civilizaciones, las nuevas guerras de occidente enfrentaban el desafió de extender los valores democráticos y del libre mercado, patrimonio de la cristiandad occidental, a un mundo cuyos valores difieren enormemente de estos objetivos.
Israel quien basa su derecho a existir en el genocidio perpetrado por contra el pueblo judío por la barbarie nazi y el occidental y cristiano gran capital alemán, se propone ser el baluarte del occidente contra el Islam terrorista. Poco importa que Hamas haya ganado unas elecciones limpias y legítimamente en todo el territorio palestino. Según la peculiar visión israelí-norteamericana, cómplice de Israel en sus matanzas actuales, poco importa la legitimidad democrática de Hamas, ya que los derechos de la civilización amenazada son superiores a la voluntad de los ciudadanos palestinos. La usurpación colonialista del territorio palestino, las masacres pasadas de Shabra y Shatila, antecedentes de los más de 800 muertos que ya lleva la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza, los niños mutilados, la destrucción de hospitales y escuelas, las bombas racimo, la tortura en las cárceles sionistas, son el precio de la tarea civilizatoria de Israel en beneficio del mundo. George W Bush utilizo el mismo tipo de argumentos para invadir Afganistán e Irak y perpetrar el robo colonialista, las atrocidades de Guantánamo y Abu Ghraib y el genocidio sistemático del pueblo iraki.
Videla y Pinochet también hicieron suyo el discurso de la civilización occidental y cristiana contra la amenaza comunista y los campos de concentración y los cadáveres flotando en el río.
Estos representantes la democracia, son los herederos de Torquemada y sus hogueras. Si ellos son la civilización ¿Qué nos queda antes de la barbarie?