viernes, 10 de abril de 2009

Mi lengua


Mi lengua hiede a palabras inexplicables,
súbitas,
pegadas al cuerpo que las escupe como ordenes ajenas.
Mi lengua habla el lenguaje de mi madre.
Obedece las determinaciones del mundo
implantadas por la lengua mayor,
boca omnipresente de labios carnosos y
frente arrugada en bibliotecas y aulas.
Lengua que habla el lenguaje de la autoridad.

Lengua del matiz de la verdad
Designando a velocidad de luz
los conceptos que nombran lo innombrable,
la ley del lenguaje
la lengua del policía.
Apoyada en bastones para golpear y
micrófonos para reproducir.
Una larga fila de cuerpos siliconados
que reproduce la lengua obediente
-lenguaje de la madre-
fiel receptor de la lengua sabia de los sabios.

Mi lengua que hurga en el sexo de las palabras
con la libido despierta de una prosa maldita.
Lengua sedienta de fluidos corporales.
Una lengua incorrecta y obscena que eyacula vocales y
finge perversamente los orgasmos.
Lengua extasiada de la intoxicación
y la busqueda de significados.

Mi lengua carcomida por la sífilis, el maltrato y el amor.
Mi lengua sangrante por los arrebatos de la soledad y la locura.
Mi lengua desobediente.
Desmesurada y salivosa ofreciendo escupitajos de verdades
que son desaprobadas por la incredulidad del otro,
fascinado por la levedad y las formas
de la lengua del dinero.
Lengua universal de la miseria y la codicia.

martes, 7 de abril de 2009

Las interpretaciones de la verdad de un burgués pequeño


El hombre es petiso, con voz chillona y un gusto conservador en el vestir. Tiene una calva incipiente rapada al ras, pequeña barriga de vida matrimonial, bigotes bien recortados. Es un típico funcionario empresarial o publico con jerarquía y la soberbia de la posición social. Sino fuera por eso seria una persona intrascendente, de poco lucimiento. Para este hombre la verdad sale del mando.
Pero precisamente es su posición la que le permite al hombre petiso, de voz chillona y gusto conservador, ejercer la soberbia del mando. El hombre manda, carajo, se debe repetir a si mismo por las mañanas frente al espejo y así debe increpar a su esposa porque al fin y al cabo es él quien lleva el sustento al hogar. Para este hombre la verdad sale de los huevos.
El hombre en cuestión es abogado y funcionario judicial. Fue abogado de empresas privadas, pero opto por privilegiar el puesto a buscar privilegiar rápidamente el crecimiento económico. Sin embargo, su oficio, le permitió ganar suficiente como para vivir con tranquilidad. El hombre tiene auto de gran porte y modelo nuevo, colegio privado de categoría para los chicos, semi-piso en Caballito y tetas postizas y botox invertidos en su señora. Para este hombre la verdad es el éxito.
En hombre es público. Si sigue así, en un par de años puede pensar postularse en política. Que importa que se carezca de ideología y de fundamento. Piensa ¿No se ha transformado acaso en buena gestión la administración de la cosa publica? ¿No es el marco de las leyes lo que hay que hacer cumplir para que la sociedad funcione? Pero cuando opina en las reuniones de café o entre amigos y compañeros de trabajo repite lo que escucha de su periodista preferido y preferido por sus amigos y compañeros de trabajo y del señor taxista y del repartidor de diarios – A los ladrones, ni piedad, meter bala. Algo habrán hecho para merecer esa suerte. Hay que mejorar la educación así todo se iguala. Es la ley del más fuerte, la libre competencia, todos somos iguales, pero distintos es una cuestión de suerte y actitud. Siempre hubo pobres y ricos, no se puede cambiar la naturaleza del mundo. Y otras cosas por el estilo. Y todos se dan la razón entre sí sin siquiera dudar un segundo. Para este hombre la verdad es un sentido común.
El hombre que es funcionario judicial esta frente a otro hombre, canoso, buena estampa, aire marcial. Cuello surcado de arrugas pero serenidad y firmeza en sus palabras. Su mirada es fría. Le dice a sus compañeros de mesa que -la función de la ley es crear un marco sistemático y metódico, no hay que frenarse ante nada para obtener los objetivos que uno se ha propuesto. No importa la consecuencia de lo que uno haga. Si gano, yo tengo razón. La verdad, la produce el dinero.
El hombre de la justicia le da la razón. Todo se adscribe a la ley pues entonces no hay nada que juzgar. Para este hombre la verdad es una interpretación judicial.
El mensaje es el medio, dicen. Los vecinos del abogado lo reivindican como un hombre de trabajo y un buen padre de familia. Su esposa como un marido tierno y un padre cariñoso. La otra, la segunda, la que llora a escondidas, decía sobre él que era un amante gentil. Cada tanto iba a misa y era generoso en sus donaciones. Es una gran perdida llorisquean hijos y familiares, es culpa de esos delincuentes que salen de las villas y no se detienen ante nada, le parece a usted le metieron un tiro por robarle la billetera, tenían 16 años, dejaron sus sesos desparramados en la puerta del auto. Mano dura piden los medios y sus compañeros de trabajo y café. Para ellos la verdad tiene que meter miedo.

Credo


Primero follar como maricas desaforados en una orgía sobre la bandera.
Secarnos los restos de semen y sudor en ella.
Después limpiarnos el culo con la Constitución y los códigos civiles y militares.
Tocarle las tetas a la señora justicia aprovechando la venda de sus ojos.
Orinar en los confesionarios y emborracharnos con el vino de misa.
Liar porros con todas las hojas de Biblia.
Abrir las fronteras para que lleguen de a pie del otro lado
Hacer una gran fiesta en nuestras calles para darles la bienvenida.
Por ultimo parar por siempre los relojes y refundar el tiempo.
Es hora que las maquinas trabajen.

lunes, 6 de abril de 2009

Misterioso beso robado en la estación de Constitución (Lidia Fernandez)

Orion ardia. La libertad ardia.
Y el beso se deslizaba por detras de los andenes,
saltaba rieles, lluvias, ventanillas,
sudor agazapado.
Las ultimas visiones de Prometeo encadenado.
Beso de mandragoras y vinagres
al final de los vagones iluminados por la siesta.
Volaban voces, brazos, soldados, mujeres y ancianos
corrian cerca del puesto de diarios
y la boleteria,
como huyendo de bombas incendiarias,
el silbato del tren
la marcha del monstruo casi humano
dormitando en las cavernas,
aleteaban palomas su herrumbre de los techos,
el vapor de la maquina de cafe olia a baño tapado,
habia pedazos de niños detras de las columnas pervertidas
escaleras abajo,
los fantasmas caian como moscas,
mientras mi boca se iba a pie, tras tus pasos,
tus piernas, la voz en off que marcaba la proxima estacion.
En la hendidura de los labios
se espantaba la muerte por un buen rato
y la cumbre inevitable de tu lengua,
ese dulce nectar envenenado de catastrofes,
desparramo como aguijones el pequeño refugio
de la condicion humana.

sábado, 4 de abril de 2009

Excusas

Cuando le contagie ladilla,
culpe de ello a la poca higiene de los baños públicos.
Cuando le contagie sarna
explique que la misma surge del simple roce.
Cuando llegaba borracho o, peor aun,
me emborrachaba frente a sus padres
siempre denuncie el carácter paralizante de la familia.
Cuando estaba pasado de drogas y no le tocaba un pelo,
la convencí de que la tensión era lo que nos distanciaba.
Cuando volvía por las madrugadas
el periodismo era una buena excusa,
aunque me derrumbara sin equilibrio en la cama.
Cuando me dejo por otro tipo porque una noche no fui a dormir
me dijo -te amo pero no te aguanto más.
Y se me acabo el amor y las excusas.
Me reconcilie con la verdad.

viernes, 3 de abril de 2009

Como crema derramada


Salto dentro de mi boca
y chorreo la cara.
Él me pregunto
¿como se siente?
Amarga,
con un gusto intenso
quemandome la lengua.
Espesa
como crema derramada
sobre la piel.

jueves, 2 de abril de 2009

El tiburon blanco del Pacifíco


Comiendo una crema de chocolate
con un café humeante.
En un día frío.

Veo al predador blanco, sicario de los mares
Con agallas como cicatriz
Buscando el círculo del sol
bajo el verde color del agua
En espera de su presa.

Un pedacito de chocolate crocante
entre mis dientes
Mientras el depredador devora una foca.

Después del postre
me voy a tomar una cerveza helada
y atravesar la ciudad caminando
hasta la playa .

Pero antes voy a ver aparearse
a las tortugas marinas
de dietas vegetarianas
de los Galapagos.

Y en la calle me voy a chocar
con parejas paseando en autos,
rumbo a las compras
aparearse con la vista
cargada de frustraciones.

Hombres y mujeres durmiendo
en las calles
Mientras otros depredadores
mean perfumados
sobre sus rincones

Una vez en la playa,
frente al mar,
después de un porro
voy buscar el circulo del sol
-oculto el muy maldito
entre nubes oscuras-

Quiero mear en el ojo del tiburon.