Una galopera agoniza
de a poco
dejando como huella
dolor
parido en las calles de Asunción
cuando se huía de Stroessner.
Una estela de cariño
con el sabor de las sopas paraguayas
y el mate cocido
con pan de grasa.
Un recuerdo de las plantas de los pies
rojas
por la tierra colorada.
Un adiós triste
como todo adiós.
Una hija roja
como la tierra colorada
y el socialismo.
Dejo en pie una esperanza.
Rojaiju.
viernes, 4 de junio de 2010
Pura resaca
El vino
nunca
alcanza
y la noche
es demasiado
corta
para perderla
pensando en el amor.
los cuerpos
se desvanecen
entre las sombras
bajo las sabanas
azules
tomando
pequeños
pases de cocaína
en los baños
meando
al pie
de los faroles
zigzagueando
en las alcantarillas.
la noche
es un baño de estrellas
humo
dolores
murmurados
en silencio
el día
pura
resaca.
nunca
alcanza
y la noche
es demasiado
corta
para perderla
pensando en el amor.
los cuerpos
se desvanecen
entre las sombras
bajo las sabanas
azules
tomando
pequeños
pases de cocaína
en los baños
meando
al pie
de los faroles
zigzagueando
en las alcantarillas.
la noche
es un baño de estrellas
humo
dolores
murmurados
en silencio
el día
pura
resaca.
-Veni putito
Lito
probo
un poquito
apenas
chiquitito
de ese
chorrito
que sale
del pito
cuando eyacula.
a Lito
le brillaron
los ojitos
y sintió
un rico
saborcito
que lo dejo
loquito.
ahora
a Lito
le dice
-papito
a su amorcito
que le contesta:
-veni putito.
y la noche estalla.
probo
un poquito
apenas
chiquitito
de ese
chorrito
que sale
del pito
cuando eyacula.
a Lito
le brillaron
los ojitos
y sintió
un rico
saborcito
que lo dejo
loquito.
ahora
a Lito
le dice
-papito
a su amorcito
que le contesta:
-veni putito.
y la noche estalla.
jueves, 3 de junio de 2010
Hojas de otoño
Un día después
no queda nada
ni una resaca.
ni una piedra perdida
en el vidrio.
al menos hay porro
y siempre se puede tomar un trago.
la tarde es fría
el sol
es un brillo hostil
fuera de foco.
los bolsillos están vacíos
y, afortunadamente,
la sombra de la muerte
se mantiene lejos.
los besos de lengua
ya están secos.
son hojas de otoño
crujiendo en el piso.
no queda nada
ni una resaca.
ni una piedra perdida
en el vidrio.
al menos hay porro
y siempre se puede tomar un trago.
la tarde es fría
el sol
es un brillo hostil
fuera de foco.
los bolsillos están vacíos
y, afortunadamente,
la sombra de la muerte
se mantiene lejos.
los besos de lengua
ya están secos.
son hojas de otoño
crujiendo en el piso.
Operativo ReKonciliación
EN EL DIA DEL EJERCITO Y ANIVERSARIO DEL CORDOBAZO
Operativo Rekonciliación
Fecha: Jueves 3 de junio de 2010
Por: Facundo Aguirre
Ver galería de fotos
< >
Al cumplirse 41 años del Cordobazo, el último 29 de mayo, durante las celebraciones recordatorias del día del Ejército, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció un discurso sobre las FF.AA.: “Pudimos construir nuestras victorias más importantes cuando la Nación fue por sobre todas las cosas pueblo, dirigida también por quienes tenían el honor de ser su brazo armado. Cada vez que ese brazo armado confundió su rol y se separó de su pueblo, hubo amargas derrotas. Creo que es el aprendizaje que todos debemos hacer en estos 200 años de historia.” La afirmación fue hecha el mismo día que se conmemora el aniversario de una semiinsurrección obrera y popular contra una dictadura militar entreguista. Que en el aniversario del Cordobazo la presidenta elogie a las FF.AA. heredera de los represores del movimiento de insurgencia obrera parido por la gesta del ‘69 es una desmentida sobre el discurso de la historia Bicentenaria del 25 de mayo centrada en el protagonismo popular. Pero además muestra que la preocupación presidencial es la de conciliar a la población con el brazo armado de la burguesía.
Los Kirchner se distinguieron de los gobiernos anteriores de la democracia burguesa pos dictadura por avanzar en la recomposición de las FF.AA. mediante la negación de la teoría de los dos demonios, la anulación de las leyes de impunidad y la cooptación de los principales organismos de DD.HH. como una base para promover juicios a cuentagotas a unos pocos genocidas emblemáticos, una auténtica política de Estado suscripta en acuerdo con todos los bloques parlamentarios. Para los Kirchner estas son las FFAA del “proyecto nacional”. No casualmente, tras la celebración del Bicentenario, la ministra de Defensa, Nilda Garré, declaró que “hay un clima de reconciliación con las FF.AA.”.
Tradición, familia y propiedad
El discurso de Cristina el día del Ejército es parte de la “batalla” cultural del Bicentenario que el gobierno puso en marcha. Se presenta como respuesta a la historia oficial de la Argentina terrateniente, construida por el liberalismo oligárquico mitrista y reivindicada por la derecha argentina que nutrió este 25 de mayo el Teatro Colón. Esta visión sitúa a las FF.AA. en el centro de la tradición nacional junto a los estancieros (dicho sea de paso, los sojeros y los terratenientes fueron los grandes ausentes de las celebraciones del Bicentenario). Un reconocimiento por parte de los propietarios de la tierra de que su dominio sobre el país fue impuesto de la mano de la intervención militar despojando a los pueblos originarios de sus tierras con las campañas del Gral. Julio Argentino Roca entre 1869 y 1878, reprimiendo a los peones rurales de la Patagonia en huelga de la mano del coronel Varela en 1921, con el golpe de Uriburu en 1930 inaugurando la época del fraude patriótico, bombardeando al pueblo en Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, fusilando a los obreros y militares peronistas en los basurales de José León Suárez y en el penal de Las Heras, reprimiendo el Cordobazo para llevar a cabo un plan antinacional como el de Krieger Vasena, perpetrando masacres como la de Trelew, dando el golpe de 1976 contra la creciente insurgencia obrera contra el capital, en defensa de la sociedad occidental y cristiana. No olvidemos que la dictadura de Videla encumbró como ministro de Economía al conspicuo miembro de la Sociedad Rural –y representante de la burguesía nacional– José Alfredo Martínez de Hoz.
“Patria y pueblo”
El discurso kirchnerista que identifica la grandeza nacional con la unidad entre pueblo y ejército también es un gran mito. El peronismo siempre buscó la identificación de los trabajadores con las FF.AA porque es parte constitutiva de su discurso de conciliación entre las clases. No sólo porque Perón era un militar –de donde nacería el mito fundacional de un ejército popular- sino por la necesidad de fortalecer al Estado y las instituciones como representantes del bien común de patrones y obreros. De ahí, la idea peronista de que es necesario un ejército nacionalista y popular, que incluso los Montoneros sostuvieron con entusiasmo en tiempos del Operativo Dorrego, donde participaba entre otros el genocida Albano Harguindeguy.
Pero más allá de algún acto aislado de nacionalismo industrialista como los que encarnaron Savio o Mosconi, las FF.AA. argentinas desde sus orígenes en tiempos de Roca siempre fueron el instrumento de la oligarquía y las elites dominantes, cuando no de los planes imperialistas. Fueron siempre una institución antipopular y antinacional. El Gral. Valle que encabezó un levantamiento militar peronista en 1956, describió con claridad la hostilidad de los militares hacia el pueblo pobre. Antes de ser fusilado escribió: “con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes escarmentar al pueblo, (…) y desahogar una vez mas su odio al pueblo”. A partir de la revolución cubana en 1959, las FF.AA. van a abrazar la Doctrina de la Seguridad Nacional que, amén de reforzar su anticomunismo visceral, las va a hacer dependientes y transformar en agentes del imperialismo en la represión a la clase obrera y el pueblo pobre. Al respecto decíamos en La Verdad Obrera “el nacionalismo militar, fue un macaneo del nacionalismo burgués que mientras por un lado utilizaba a las masas como medio de presión en la puja con el imperialismo, por el otro se apoyó en las FF.AA. como institución fuerte del estado. El supuesto “ejército del pueblo” de 1945 (…) fue el mismo que encarceló a Perón en Martín García y provocó la reacción popular del 17 de octubre. Fue el alto mando de la Marina, tolerado por Perón, el que bombardeó Plaza de Mayo en junio de 1955, y fue el “ejército leal” a Perón el que hizo posible su derrocamiento en septiembre del mismo año, por las huestes unidas del nacionalismo católico y el liberalismo militar” (LVO 191, 15/6/2006).
En este sentido, el discurso de las FF.AA. del “proyecto nacional” kirchnerista está lejos, muy lejos de las conclusiones del legendario militante de la resistencia peronista John William Cooke para quien las FF.AA. “representan el orden, la disciplina, el respeto a los valores establecidos, el freno a toda subversión de las categorías económicas y sociales; y ya se sabe que las clases dominantes identifican sus intereses con valores sublimes, y con el caos y el desorden y la catástrofe a toda amenaza a sus privilegios” y que la comunidad de la Nación “pueblo-ejército” choca con la realidad de quien domina efectivamente en la Nación: “el mantenimiento del orden no es, entonces, la preservación de una mítica armonía de elementos que funcionalmente tienden a cohesionarse en la Nación, sino la coerción que mantiene la unidad garantizando el statu-quo. Las FF.AA. no defienden “el orden” sino éste orden, que es el impuesto por los explotadores”. (John W. Cooke. Peronismo y revolución).
No es de extrañar. Cooke expresaba una crítica incompleta al nacionalismo burgués. El “proyecto nacional” de los Kirchner, los intereses de la burguesía nacional que se benefició del genocidio y entregó el país al imperialismo.
Recomposición de las FF.AA.: una crisis abierta
Las FF.AA. del “proyecto nacional” y la democracia, reconciliadas con el pueblo, contrasta violentamente con la realidad de una institución en crisis producto de haber realizado un genocidio y por la derrota nacional en la guerra de Malvinas. Además, porque más allá de la renovación generacional, los militares conservan en sus filas un fuerte espíritu de cuerpo de reivindicación del genocidio y sus filas están plagadas de cómplices y partícipes de la dictadura. Entre ellos que se destaca el Jefe de la Marina, almirante Jorge Godoy, que ejercía actividades en la Base Naval de Mar del Plata donde funcionaba un campo de detención clandestino. Por otra parte, las FF.AA. que se plantean en el discurso burgués como defensoras del territorio y la soberanía nacional no sólo fueron agentes del imperialismo cuando tuvieron el poder en sus manos, sino que como abanderados de una causa nacional, como la guerra de Malvinas, capitularon vergonzosamente ante el imperialismo británico. Esta situación y la persistente lucha popular y democrática contra la impunidad a los genocidas han inutilizado a las FF.AA. para intervenir en la política interna (no pudiendo ser utilizadas para reprimir los levantamientos del hambre de 1989 o las jornadas revolucionarias del 2001) y ser instrumento de la represión de las rebeliones populares. Esta crisis no está cerrada.
El kirchnerismo intenta recomponer a las FF.AA. participando en Misiones internacionales cuya finalidad es defender los intereses del imperialismo. Esta senda había sido iniciada por el menemismo durante la comandancia de Martín Balza siendo parte de la coalición militar encabezada por Bush padre durante la operación contra Irak “Tormenta del Desierto” en 1991. Actualmente, integrando los destacamentos de los cascos azules de la ONU en Haití (MINUSTAH), que actúa como fuerza de ocupación junto a los 12.000 marines norteamericanos enviados tras el terremoto para controlar los movimientos de las grandes masas populares.
Los Kirchner reivindican un Ejército “nacional” vinculado al “pueblo”. Extraño concepto “nacional”, cuando utilizaron la causa AMIA en función de las necesidades del imperialismo norteamericano y el Estado de Israel para demonizar a Irán, sacando provecho en el orden local con la imposición de una ley antiterrorista que pone en tela de juicio las libertades democráticas más elementales. Parece que ese carácter “nacional” los condujo a enviar tropas al sur de Líbano en 2006 para defender la frontera norte del Estado de Israel, cuando tras la segunda guerra de Líbano los soldados sionistas agredieron a Hezbollah y asesinaron cientos de campesinos.
El objetivo de la reconciliación con las FF.AA. es un plan reaccionario para que la burguesía recupere a la institución que ejerce el monopolio de la violencia fundamental del Estado capitalista.
Operativo Rekonciliación
Fecha: Jueves 3 de junio de 2010
Por: Facundo Aguirre
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Al cumplirse 41 años del Cordobazo, el último 29 de mayo, durante las celebraciones recordatorias del día del Ejército, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció un discurso sobre las FF.AA.: “Pudimos construir nuestras victorias más importantes cuando la Nación fue por sobre todas las cosas pueblo, dirigida también por quienes tenían el honor de ser su brazo armado. Cada vez que ese brazo armado confundió su rol y se separó de su pueblo, hubo amargas derrotas. Creo que es el aprendizaje que todos debemos hacer en estos 200 años de historia.” La afirmación fue hecha el mismo día que se conmemora el aniversario de una semiinsurrección obrera y popular contra una dictadura militar entreguista. Que en el aniversario del Cordobazo la presidenta elogie a las FF.AA. heredera de los represores del movimiento de insurgencia obrera parido por la gesta del ‘69 es una desmentida sobre el discurso de la historia Bicentenaria del 25 de mayo centrada en el protagonismo popular. Pero además muestra que la preocupación presidencial es la de conciliar a la población con el brazo armado de la burguesía.
Los Kirchner se distinguieron de los gobiernos anteriores de la democracia burguesa pos dictadura por avanzar en la recomposición de las FF.AA. mediante la negación de la teoría de los dos demonios, la anulación de las leyes de impunidad y la cooptación de los principales organismos de DD.HH. como una base para promover juicios a cuentagotas a unos pocos genocidas emblemáticos, una auténtica política de Estado suscripta en acuerdo con todos los bloques parlamentarios. Para los Kirchner estas son las FFAA del “proyecto nacional”. No casualmente, tras la celebración del Bicentenario, la ministra de Defensa, Nilda Garré, declaró que “hay un clima de reconciliación con las FF.AA.”.
Tradición, familia y propiedad
El discurso de Cristina el día del Ejército es parte de la “batalla” cultural del Bicentenario que el gobierno puso en marcha. Se presenta como respuesta a la historia oficial de la Argentina terrateniente, construida por el liberalismo oligárquico mitrista y reivindicada por la derecha argentina que nutrió este 25 de mayo el Teatro Colón. Esta visión sitúa a las FF.AA. en el centro de la tradición nacional junto a los estancieros (dicho sea de paso, los sojeros y los terratenientes fueron los grandes ausentes de las celebraciones del Bicentenario). Un reconocimiento por parte de los propietarios de la tierra de que su dominio sobre el país fue impuesto de la mano de la intervención militar despojando a los pueblos originarios de sus tierras con las campañas del Gral. Julio Argentino Roca entre 1869 y 1878, reprimiendo a los peones rurales de la Patagonia en huelga de la mano del coronel Varela en 1921, con el golpe de Uriburu en 1930 inaugurando la época del fraude patriótico, bombardeando al pueblo en Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, fusilando a los obreros y militares peronistas en los basurales de José León Suárez y en el penal de Las Heras, reprimiendo el Cordobazo para llevar a cabo un plan antinacional como el de Krieger Vasena, perpetrando masacres como la de Trelew, dando el golpe de 1976 contra la creciente insurgencia obrera contra el capital, en defensa de la sociedad occidental y cristiana. No olvidemos que la dictadura de Videla encumbró como ministro de Economía al conspicuo miembro de la Sociedad Rural –y representante de la burguesía nacional– José Alfredo Martínez de Hoz.
“Patria y pueblo”
El discurso kirchnerista que identifica la grandeza nacional con la unidad entre pueblo y ejército también es un gran mito. El peronismo siempre buscó la identificación de los trabajadores con las FF.AA porque es parte constitutiva de su discurso de conciliación entre las clases. No sólo porque Perón era un militar –de donde nacería el mito fundacional de un ejército popular- sino por la necesidad de fortalecer al Estado y las instituciones como representantes del bien común de patrones y obreros. De ahí, la idea peronista de que es necesario un ejército nacionalista y popular, que incluso los Montoneros sostuvieron con entusiasmo en tiempos del Operativo Dorrego, donde participaba entre otros el genocida Albano Harguindeguy.
Pero más allá de algún acto aislado de nacionalismo industrialista como los que encarnaron Savio o Mosconi, las FF.AA. argentinas desde sus orígenes en tiempos de Roca siempre fueron el instrumento de la oligarquía y las elites dominantes, cuando no de los planes imperialistas. Fueron siempre una institución antipopular y antinacional. El Gral. Valle que encabezó un levantamiento militar peronista en 1956, describió con claridad la hostilidad de los militares hacia el pueblo pobre. Antes de ser fusilado escribió: “con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes escarmentar al pueblo, (…) y desahogar una vez mas su odio al pueblo”. A partir de la revolución cubana en 1959, las FF.AA. van a abrazar la Doctrina de la Seguridad Nacional que, amén de reforzar su anticomunismo visceral, las va a hacer dependientes y transformar en agentes del imperialismo en la represión a la clase obrera y el pueblo pobre. Al respecto decíamos en La Verdad Obrera “el nacionalismo militar, fue un macaneo del nacionalismo burgués que mientras por un lado utilizaba a las masas como medio de presión en la puja con el imperialismo, por el otro se apoyó en las FF.AA. como institución fuerte del estado. El supuesto “ejército del pueblo” de 1945 (…) fue el mismo que encarceló a Perón en Martín García y provocó la reacción popular del 17 de octubre. Fue el alto mando de la Marina, tolerado por Perón, el que bombardeó Plaza de Mayo en junio de 1955, y fue el “ejército leal” a Perón el que hizo posible su derrocamiento en septiembre del mismo año, por las huestes unidas del nacionalismo católico y el liberalismo militar” (LVO 191, 15/6/2006).
En este sentido, el discurso de las FF.AA. del “proyecto nacional” kirchnerista está lejos, muy lejos de las conclusiones del legendario militante de la resistencia peronista John William Cooke para quien las FF.AA. “representan el orden, la disciplina, el respeto a los valores establecidos, el freno a toda subversión de las categorías económicas y sociales; y ya se sabe que las clases dominantes identifican sus intereses con valores sublimes, y con el caos y el desorden y la catástrofe a toda amenaza a sus privilegios” y que la comunidad de la Nación “pueblo-ejército” choca con la realidad de quien domina efectivamente en la Nación: “el mantenimiento del orden no es, entonces, la preservación de una mítica armonía de elementos que funcionalmente tienden a cohesionarse en la Nación, sino la coerción que mantiene la unidad garantizando el statu-quo. Las FF.AA. no defienden “el orden” sino éste orden, que es el impuesto por los explotadores”. (John W. Cooke. Peronismo y revolución).
No es de extrañar. Cooke expresaba una crítica incompleta al nacionalismo burgués. El “proyecto nacional” de los Kirchner, los intereses de la burguesía nacional que se benefició del genocidio y entregó el país al imperialismo.
Recomposición de las FF.AA.: una crisis abierta
Las FF.AA. del “proyecto nacional” y la democracia, reconciliadas con el pueblo, contrasta violentamente con la realidad de una institución en crisis producto de haber realizado un genocidio y por la derrota nacional en la guerra de Malvinas. Además, porque más allá de la renovación generacional, los militares conservan en sus filas un fuerte espíritu de cuerpo de reivindicación del genocidio y sus filas están plagadas de cómplices y partícipes de la dictadura. Entre ellos que se destaca el Jefe de la Marina, almirante Jorge Godoy, que ejercía actividades en la Base Naval de Mar del Plata donde funcionaba un campo de detención clandestino. Por otra parte, las FF.AA. que se plantean en el discurso burgués como defensoras del territorio y la soberanía nacional no sólo fueron agentes del imperialismo cuando tuvieron el poder en sus manos, sino que como abanderados de una causa nacional, como la guerra de Malvinas, capitularon vergonzosamente ante el imperialismo británico. Esta situación y la persistente lucha popular y democrática contra la impunidad a los genocidas han inutilizado a las FF.AA. para intervenir en la política interna (no pudiendo ser utilizadas para reprimir los levantamientos del hambre de 1989 o las jornadas revolucionarias del 2001) y ser instrumento de la represión de las rebeliones populares. Esta crisis no está cerrada.
El kirchnerismo intenta recomponer a las FF.AA. participando en Misiones internacionales cuya finalidad es defender los intereses del imperialismo. Esta senda había sido iniciada por el menemismo durante la comandancia de Martín Balza siendo parte de la coalición militar encabezada por Bush padre durante la operación contra Irak “Tormenta del Desierto” en 1991. Actualmente, integrando los destacamentos de los cascos azules de la ONU en Haití (MINUSTAH), que actúa como fuerza de ocupación junto a los 12.000 marines norteamericanos enviados tras el terremoto para controlar los movimientos de las grandes masas populares.
Los Kirchner reivindican un Ejército “nacional” vinculado al “pueblo”. Extraño concepto “nacional”, cuando utilizaron la causa AMIA en función de las necesidades del imperialismo norteamericano y el Estado de Israel para demonizar a Irán, sacando provecho en el orden local con la imposición de una ley antiterrorista que pone en tela de juicio las libertades democráticas más elementales. Parece que ese carácter “nacional” los condujo a enviar tropas al sur de Líbano en 2006 para defender la frontera norte del Estado de Israel, cuando tras la segunda guerra de Líbano los soldados sionistas agredieron a Hezbollah y asesinaron cientos de campesinos.
El objetivo de la reconciliación con las FF.AA. es un plan reaccionario para que la burguesía recupere a la institución que ejerce el monopolio de la violencia fundamental del Estado capitalista.
miércoles, 2 de junio de 2010
Dormir
La noche anterior Lupe fue a comer con una amiga tanguera. Cenaron en una parrilla libre donde se tomaron dos botellas de tinto. Después Lupe llamo a Johnny a eso de las 12 de la noche y arreglaron encontrarse por Almagro.
-Johnny.
-Lupe.
-Dame dos altos. Lupe le entrego 100 pesos.
Luego fueron a un albergue transitorio por la calle Salguero y tomaron merca, pidieron wiskhy y miraron pornografía hasta las 7 de la mañana. La merca era buena. Cojieron e intentaron dormir. Dificultoso el hecho de dormir. Así y todo Lupe pudo descansar al menos una hora. A las 10 se fueron. Tomaron un café en un bar lujoso de Almagro. Una caterva de viejas de mierda ronroneaba estupideces y yegüadas. La tanguera le hablaba a Lupe que no entendía nada. Estaba grogui. Necesitaba dormir.
La tanguera se tomo un taxi al centro y Lupe se fue caminando hasta Caballito. Le mando un mensaje de texto a José Antonio (si José Antonio, como Primo de Rivera el fundador de la Falange española. El no tiene la culpa. Cuantos padres le ponen a sus hijos Juan Manuel, reivindicando de esa manera al Restaurador de las Leyes).
-Esperame en diez. Contesto José Antonio. Tardo 15. Le dio faso y merca a Lupe. Lo acompaño a tomar el colectivo.
El viaje se hizo largo e interminable. Lupe desfallecía por una cama. Después de una hora y media de viaje, llego a la casa. No había nadie. Se saco los borceguíes que llevaba puesto, se puso cómodo, prendió la computadora y pensó en tomarse un pase. Solo uno para relajar. La cocaína era maravillosa. Un viaje lúdico al éxtasis.
Dormir quedaría para más tarde.
-Johnny.
-Lupe.
-Dame dos altos. Lupe le entrego 100 pesos.
Luego fueron a un albergue transitorio por la calle Salguero y tomaron merca, pidieron wiskhy y miraron pornografía hasta las 7 de la mañana. La merca era buena. Cojieron e intentaron dormir. Dificultoso el hecho de dormir. Así y todo Lupe pudo descansar al menos una hora. A las 10 se fueron. Tomaron un café en un bar lujoso de Almagro. Una caterva de viejas de mierda ronroneaba estupideces y yegüadas. La tanguera le hablaba a Lupe que no entendía nada. Estaba grogui. Necesitaba dormir.
La tanguera se tomo un taxi al centro y Lupe se fue caminando hasta Caballito. Le mando un mensaje de texto a José Antonio (si José Antonio, como Primo de Rivera el fundador de la Falange española. El no tiene la culpa. Cuantos padres le ponen a sus hijos Juan Manuel, reivindicando de esa manera al Restaurador de las Leyes).
-Esperame en diez. Contesto José Antonio. Tardo 15. Le dio faso y merca a Lupe. Lo acompaño a tomar el colectivo.
El viaje se hizo largo e interminable. Lupe desfallecía por una cama. Después de una hora y media de viaje, llego a la casa. No había nadie. Se saco los borceguíes que llevaba puesto, se puso cómodo, prendió la computadora y pensó en tomarse un pase. Solo uno para relajar. La cocaína era maravillosa. Un viaje lúdico al éxtasis.
Dormir quedaría para más tarde.
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