sábado, 31 de octubre de 2009

Como ultimo recuerdo


La
tome
de la
cintura,
y metí
mi lengua
en su
boca.
Fue
un beso
obsceno
y delicioso.
Nos
desnudamos.
En sus tetas
sobresalían
dos pezones
endurecidos.
Su pelvis
estaba
afeitada
y sus labios
vaginales
eran
una dulce
y jugosa
invitación
a la lujuria.
Habíamos
tomado
demasiada
coca
y no se me
paraba.
Así
que la
masturbe
con mis dedos
empapados
en saliva
mientras
ella
mordía mis
tetillas.
Con la
mano
entera
la penetre
por el culo.
Sentía
su mierda
entre mis dedos
y ella lanzaba
gemidos
agudos.
Acabo.
El ruido
de la calle,
los goteos
de las cañerías,
los latidos
del corazón
eran
una sinfonía
perfecta.
Mientras
ella fue
al baño
me masturbe.
Acabe
en silencio
mientras
un escupitajo
de semen
se derramaba
sobre mi
pija.
Después
tomamos
más coca
y nos despedimos.
Me fui
olisqueando
su mierda
como ultimo
recuerdo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Las nalgas de la cultura



Las nalgas
de la cultura
son fofas
y el hedor
de su entrepierna
pescado podrido.
Su mata
un bigotito hitleriano
sus tetas
dos globos
patrocinados
por MTV.
El espectador
un voyeur
descerebrado.
Su lecho
un colchón
de cadáveres
zurcido
en Auschwitz.

Poetas y comerciantes


“Pienso con una alegría profunda y endemoniada en la cara que este hombre pondría si mañana un régimen revolucionario le dijera:
-Todo su dinero es papel mojado”. Roberto Arlt


Los comerciantes
lucen empachados y
los poetas enamorados.
Si el dinero
fuera papel mojado
los comerciantes
lucirían enojados y
los poetas hambrientos
destilarían odio.
Juntos,
levantarían su brazo y
vivarían a un führer
que les prometa leña
a los pobres, los rojos
y los diferentes.
Mientras el dinero
no sea papel mojado,
dudemos del amor
de los comerciantes
y los poetas.

miércoles, 28 de octubre de 2009

La derrota es



La
derrota
es:
Un
soldado
perdió
La guerra.
Se refugia
En la más
amarga de
las experiencias.
Se acuna
en la derrota.
Un
cono
de sombras
cubre
el sol
ardiente.
La
ciudad
se levanta
sobre
un
cementerio
donde
yacen
los
huesos
de antiguos
esclavos
y
combatientes.
Lodo
sangre
mierda
lagrimas
derramadas
por
madres y
novias
desoladas y
desfloradas.
La
derrota
es:
una
manzana
agusanada
de alimento,
cuando
la guerra
sigue.

lunes, 26 de octubre de 2009

El trabajo sucio de Dios (Soy un ángel exterminador 2)


Soy un ángel exterminador a punto de contar mi historia. Pero tengo un inconveniente.
Me cierran el ciber y la morocha es tan bonita que me reservo mi espada de fuego para hacer el trabajo sucio de Dios.
Ya sabrán de mí. No saben lo solo que puede sentirse un ángel exterminador, a veces cuando deseo a alguien y lo tomo entre mis brazos hago de su cuerpo un montón de cenizas. Algunas mujeres frías y calculadoras de la alta sociedad coquetean conmigo. Las seduce la irresistible brutalidad del poder, la pompa elegante de un blanco uniforme de ángel y la espada de fuego.
Ahora me tengo que ir. Hasta pronto.


Hola he vuelto. Soy un ángel exterminador. Como mi tarea es muy reservada me veo obligado a andar por ciber y locales para hacer mis informes a Dios. Así que para evitar ser reprimido en mis impulsos de limpiar cualquier obstáculo a mi obra, he decidido abandonar el ciber de la morocha bonita que me inhibía en mis intentos de exterminación y estoy en un local de la calle Rivadavia y Río de Janeiro en cuya caja hay un viejo desagradable de Caballito al que con gusto pasaría mi espada de fuego por su cuello de arrugas y su garganta ejercitada en el arte de tragar sapos y propalar estupideces. Pero, lamentablemente, a mi señor Dios, es esta la clase de gente que le gusta. Limpia, ordenada, obediente, capaz de ejercer la caridad pero no a despojarse de su riqueza.
Ayer les contaba lo solo que era sentirse un ángel exterminador. El no saber lo que es el amor. A veces en el cielo, nos pasan las películas de Wim Wenders, Las Alas del deseo y Tan lejos, Tan cerca, para comprender la magnitud de la tarea del ángel y las tentaciones del Diablo. ¿Pero quieren que les diga una cosa? El Diablo no existe. Aquella historia de los arcángeles caídos en desgracia por haber desafiado al poder de Dios es un mito construido en los laboratorios de ideas del cielo (una anécdota, cuando el espíritu de Goebbels llego al cielo luego de su suicidio en el bunker de Berlín, le hicimos conocer nuestro laboratorio de propaganda y creación de mitos. Y quedo asombrado. Allí descubrio que su “miente, miente que algo queda” –charlatán Goebbels porque en realidad se lo robo a Napoleón, pero como era francés y había humillado a la vieja Prusia nunca se lo iba a reconocer- era una inspiración divina. A nosotros no nos sorprendió). El mito de los infiernos es en realidad la construcción de una gran pantalla, una puesta en escena del mal, que justifique el dolor entre los hombres. Porque el mal es una categoría de Dios y Dios es quien todo nombra y todo define, sin discusión, sin disidencia, sin posibilidad de discernir sobre su verdad.
Pero no nos vayamos, decía que ustedes no sabían lo solitario de la tarea del ángel. El deseo de amar incomprendido, la obscenidad de las mujeres ricas y los caballeros indecentes de las clases altas que nos quieren en sus sabanas por el solo hecho de sentir lo que es un polvo divino. Somos objetos de la muerte por los caprichos de Dios y objetos del deseo de los fríos corazones humanos. Ustedes me dirán, pero Dios es amor y en sus brazos no hay vacío ni dolor. ¡Mentiras! Una falacia más construida por el laboratorio de ideas del cielo (según los chismes, allí Lucrecia Borgia se pasea desnuda tratando de seducir a John Wayne con su eterno sombrero de cowboy americano). Dios es un perverso y un tirano. Nos somete por el temor a ser exterminados por sus poderes superiores y nos obliga a hacer cumplir sus reglas ridículas de castidad y su criterio selectivo de pureza y perfección porque opina que dejo demasiados seres que no cumplen su criterio arrojados al mundo (Fue Dios quien dicto el Leviatán a Thomas Hobbes porque temió que esos desarrapados que seguían a Cronwell derribaran su dictadura sobre la tierra). Un día nos dice, exterminen a los chicos que fuman paco en La Matanza; otro nos envía a fortalecer las matanzas tribales en Sierra Leona; otro a proteger a los marines en Afganistán e Irak; otras veces a provocar tsunamis solo porque se encuentra aburrido y las catástrofes lo hacen reír a carcajadas tan sublimes que en la tierra se reflejan como rayos y truenos que anuncian el fin del mundo.
Amigos tengo temor que los servicios de inteligencia de Dios detecten esta queja. Por eso esto va a dar a luz dictado a un escritor ateo que de Dios se mofa, que él se haga cargo.
Pronto volverán a tener noticias mías. Debo volver a trabajar y hacer sociales. Otro ángel exterminador, Joseph Ratzinger me invito a cenar.

domingo, 25 de octubre de 2009

Soy un ángel exterminador

Soy un ángel exterminador a punto de contar mi historia. Pero tengo un inconveniente.
Me cierran el ciber y la morocha es tan bonita que me reservo mi espada de fuego para hacer el trabajo sucio de Dios.
Ya sabrán de mí. No saben lo solo que puede sentirse un ángel exterminador, a veces cuando deseo a alguien y lo tomo entre mis brazos hago de su cuerpo un montón de cenizas. Algunas mujeres frías y calculadoras de la alta sociedad coquetean conmigo. Las seduce la irresistible brutalidad del poder, la pompa elegante de un blanco uniforme de ángel y la espada de fuego.
Ahora me tengo que ir. Hasta pronto.

viernes, 23 de octubre de 2009

Prosa plebeya derrotada por la historia


El gordo Cooke inhala cocaína
en la soledad de un cuarto de pensión
clandestino en Buenos Aires.
La cabeza visible de los peronistas resistentes,
la voz que increpa al General por la insurrección plebeya,
sniffa y extraña.
A su amada Alicia
(otra amante del exceso como fuerza vital)
correteando de acción en acción
y de cama en cama.
La ruleta en Mar del Plata,
la agonía del tambor circulante
y las fichas obscenas sobre el paño verde.
A los descamisados en la Plaza,
como aquel 17 de octubre
donde los obreros
con las patas en la fuente
hicieran nacer
el fenómeno maldito del país burgués.
A los compañeros caídos.
El gordo Cooke con su bigotito fino
blanco por la coca y los ojos inyectados en sangre,
con un eterno cigarrillo prendido en los labios,
(con la ciega ilusión de un Perón revolucionario
y la decepcionante verdad de los burócratas sindicales).
predicando la muerte del nacionalismo
que no conduzca a la revolución social.
Vaya ironía del pensamiento
para una prosa política que resulto
trágicamente derrotada por la historia.