miércoles, 25 de febrero de 2015

ciclo nocturno

Eran mis últimos pesos
y lo que llevaba en el bolsillo...
era lo único que tenia
para comer y moverme en los próximos días.
Sin embargo,
y siempre hay momentos donde prosperan
los sin embargo,
había perdido la cabeza por un par de rayas
convidadas por un amigo y
snifadas junto a él.
Con mi cabeza danzando a mil por horas,
haciendo un recorrido frio de mis problemas
mientras alimentaba en el mismo registro
un deseo caliente de sexo y
un pensamiento obsesivo por tomar más cocaína.
Luego de debatirlo internamente
-alcanzado por la ansiedad-
opte por comprar más cocaína,
del resto luego veríamos.
Llame al dealer
-nos vemos en media hora en San Juan y Pichincha,
fueron sus palabras.
Me fui caminando desde mi casa en Once
hasta aquel lugar.
Mi estado no era el mejor para corretear por las calles
Transpiraba exageradamente y mi capacidad de conversación
estaba prácticamente reducida a cero.
Una fría mirada paranoica era mí guía.
Antes de salir fume un poco de marihuana,
para bajar la ansiedad,
lo que no hizo más que agregar paranoia a mi actitud.
Hacía un calor infernal y yo sudaba a raudales
aterrorizado de todo lo que sucedía a mi alrededor:
los autos, la oscuridad de la noche,
la gente caminando en las veredas,
las miradas inquisidoras de los que ocupan la calle
para mitigar el calor con algo del fresco de la noche.
Un patrullero se detuvo a cincuenta metros de donde yo estaba parado.
Dos policías armados con Itakas se dirigian hacia mí.
No atinaba a salir por temor a llamar la atención
inconsciente de si yo era su blanco,
después de todo estaba limpio y tenía tan solo mi escaso dinero encima
En ese mismo instante siento una mano en mi espalda.
Salte sobresaltado como si todos los demonios del infierno
Se hubieran conspirado para destriparme.
Era el dealer, saludándome.
–Como estas viejo, cuanto necesitas?.
De frente a pocos metros dos policías amenazantes con sus Itakas,
el corazón latía al ritmo acelerado de un tambor de guerra.
Cuando pienso que estoy perdido , atino a ver un gran cartel luminoso:
“Pizza”,
la sangre me volvió al cuerpo.
El dealer saca su paquete de entre las piernas y
me hace entrega de dos bolsitas.
Antes de retirarme,
Opto por ingresar al baño de aquella pizzería,
los policías, en el mostrador, esperando el favor del pizzero.
En el baño, sobre la tapa del inodoro,
tomo un pase por cada orificio.
Cuando salí de aquel local,
sentí el latido del corazón
como una nota inspirada de la muerte.
Regresando a mi casa,
la noche,
reiniciaba su ciclo.

lunes, 9 de febrero de 2015

saliva seca

un estallido de estrellas
un coro de orgasmos
el sonido de una sarten crepitante
la saliva seca
de un beso viejo.
bostezos del recuerdo,
mientras arden
-bajo el vestido de raso-
los pezones duros
de la vieja marica

martes, 20 de enero de 2015

cicuta

no voy a beber cicuta
ni cortarme las venas
ni arrojarme al asfalto desde un piso diez.
no nada de eso.
quizás llene mis tripas de alcohol y cocaína,
no voy a coquetear con la muerte
más que lo habitual,
no voy a escribir estúpidas cartas de amor
ni pegare gritos despechados al amanecer,
pero voy a abrazarme a la tristeza
de las almohadas vacías.
no voy a olisquear flores marchitas del romance
o dejarme seducir por la melancolía
pero voy a tatuarme en mi memoria
tu nombre como una bandera
hecha jirones
de las pasiones vividas.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Eichmann

Quizás alguien lo recuerde como buen padre de familia.
Amoroso esposo.
Trabajador, metódico, responsable en su tarea.
Ningún detalle escapaba a su ojo.
Seguramente iría bien vestido y
su pulcritud llamaría la atención
de las damas y los caballeros de los salones y
los ministerios.
Mucha gente preocupada por vivir cómodamente,
lo saludaba con reverencia.
Hoy nadie lo admira ni habla de él,
seria recordar incómodamente
su aporte al fordismo:
la producción en cadena,
para exterminar 60000 judíos por día.
“Solo el trabajo os hará libres”
rezaban los portones de Auschwitz.
Adolf Eichmann,
no busquen un monstruo con garras y colmillos.
Reconozcan en su obra,
el espíritu del capitalismo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

cena de estrellas

Una vieja marica
revive antiguas orgías
que le devuelven un instante de juventud
perla negra
de una oscura tetera
en  la pantalla sementales
en las butacas la boca llena.
Cena de estrellas
de los libertinos
y las libélulas.

martes, 25 de noviembre de 2014

historia aburguesada

no son tiempos heroicos 
ni tan siquiera interesantes
las balas no silban a nuestro paso
ni las noches son la cuna de conspiraciones.
una deshilachada bohemia
de pequeñas tragedias
fines de semana de reposo o resaca
lúgubres lunes de opresión
puertas con cerrojos 
y en lugar de balcones desflorados
cámaras de seguridad
el ojo de un búho vigilante.
el amor es una mentira liquida
una caricia fugaz
como toda pretensión de trascendencia.
multitudes solitarias
acompañadas por sus sombras
deambulan en busca de dinero
establecido como única unidad de medida 
del virtuosismo humano.
la poesía ya no sniffa las estrellas
ni se embriaga de los mares
sangre sudor y semen
artículos del mercado
la lengua de la lujuria y las revoluciones
extirpada
el deseo de estallar como fuegos de artificio
adormecido en un limbo de ansiolíticos.
la cocaína es silencio
la marihuana un perfume
los ácidos una menta fuerte
terremotos subterráneos emergerán 
imperceptibles 
asaltando la ilusión
o seguirá el efecto narcotizante de la barbarie.
pasión abolicionista del éxtasis
de la historia aburguesada.

viernes, 21 de noviembre de 2014

agotamiento

agotado 
paso dos noches sin dormir
y el insomnio
acaricia mis sienes
¡maldito sádico!
sus manos son ásperas
y su susurro un dulce
encanto
mi novio yace enojado
el porro
no me anestesia
la noche es un enorme silencio
y el insomnio
-como el mismísimo marques-
me azota
con espasmos de locura