Perro
que ladra al
hueso;
tigre
devorando
cat chow;
mujer
de piernas largas
y dulces
ojos de almendra;
el trapecista
del circo
arrojándose
al vació del amor;
la multitud
ovaciona
el show
y la carnicería.
martes, 7 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
culpa de la lluvia
Deseo
en realidad
besarte
el lóbulo
de las orejas
y mordisquearte
el cuello.
Como
no me animo,
en Factbook
te etiqueto
videos.
Es culpa
de la lluvia
que me obliga
a ser luz.
en realidad
besarte
el lóbulo
de las orejas
y mordisquearte
el cuello.
Como
no me animo,
en Factbook
te etiqueto
videos.
Es culpa
de la lluvia
que me obliga
a ser luz.
el calzoncillo cagado
Y mi héroe. La figura con que yo había soñado atravesar el mundo como una catarata de interrogantes y aventuras, el escritor que había apretado con su puño el corazón de la ciudad, no era más que un viejo desgarbado con una enorme verga colgando. Se toqueteaba y me pedía insistentemente que se la chupara. No me iba a negar a ello. Porque lo admiraba y porque la verga era enorme. Llene mi boca con ella. Saboree los restos de pis. Deje que la leche corriera por la comisura de mis labios. La sonrisa del viejo daba asco, por suerte había peinado una raya grande de cocaína para hacerlo llevadero.
el calzoncillo
cagado
da al ser
una sonrisa
parida del desprecio.
Fue todo lo que se me ocurrió después de verlo. Por eso, preferí escribir sobre su verga.
el calzoncillo
cagado
da al ser
una sonrisa
parida del desprecio.
Fue todo lo que se me ocurrió después de verlo. Por eso, preferí escribir sobre su verga.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
las venas de la historia
La huelga
torció
el brazo
del patrón.
el patrón
con el brazo
torcido
cedió
a la huelga.
-no alcanza
con torcerles
el brazo
camarada
y la huelga
se agito
como
la furia
de los mares
los obreros
con el puño
en alto,
los patrones
con sus camisas
negras.
no es una fabula,
es la sangre
en las venas
de la historia.
torció
el brazo
del patrón.
el patrón
con el brazo
torcido
cedió
a la huelga.
-no alcanza
con torcerles
el brazo
camarada
y la huelga
se agito
como
la furia
de los mares
los obreros
con el puño
en alto,
los patrones
con sus camisas
negras.
no es una fabula,
es la sangre
en las venas
de la historia.
cuerno de la abundancia
El cuerno
de la abundancia
me baña
de miseria.
en ello
ha sido excesivamente
generoso.
de la abundancia
me baña
de miseria.
en ello
ha sido excesivamente
generoso.
Bajo tu piel
Si solo pudiera hurgar
con mis uñas
bajo
tu piel.
Si me dejaras
devorarme
la lengua
como almuerzo
y las coyunturas
de tus huesos
como cena.
Si me dejaras olisquearte
el olor a pis
que anida en tu sexo
o rendirme al placer
de tus axilas.
Seria
perverso,
seria brutal,
le arrancaría
gemidos de gata
en celo
a la vieja moral
putona
con sus ojitos
llameantes.
O quizás
seria
el peor de los fracasos
o el deseo
irrealizable
con la pija
muerta por la cocaína.
Nunca digas nunca
ni des por seguro
el resultado.
con mis uñas
bajo
tu piel.
Si me dejaras
devorarme
la lengua
como almuerzo
y las coyunturas
de tus huesos
como cena.
Si me dejaras olisquearte
el olor a pis
que anida en tu sexo
o rendirme al placer
de tus axilas.
Seria
perverso,
seria brutal,
le arrancaría
gemidos de gata
en celo
a la vieja moral
putona
con sus ojitos
llameantes.
O quizás
seria
el peor de los fracasos
o el deseo
irrealizable
con la pija
muerta por la cocaína.
Nunca digas nunca
ni des por seguro
el resultado.
Muero por vos
Cuando llegue a casa, ella estaba completamente desnuda sobre la cama y él, sobre una silla poniéndose los pantalones.
No grite, no me enfurecí. Salí del cuarto y aguarde en la puerta un tiempo prudencial.
Ella se acerco a mí y me pidió que charlemos, que no significaba nada, que solamente había sucedido. Él se fue. Solo ella y yo quedamos en la casa. Había un poco de vino, el que me serví para tratar de bajar la tensión.
Me empezó a hablar. Simplemente, no la escuchaba. Me abrazo, sin tener respuesta de parte mía. Hasta lloro y me exigió que le hablara. Honestamente, no tenia nada para decirle.
Dijo algo así como –Muero por vos.
-Bueno, conteste, te tomo la palabra.
Y así, como quien no quiere la cosa, sucedió. Tomo un cuchillo, se cortó las venas y mientras le corría la sangre se clavaba el cuchillo en el vientre como un puñal. No hice nada. Solo mire esperando el resultado.
No grite, no me enfurecí. Salí del cuarto y aguarde en la puerta un tiempo prudencial.
Ella se acerco a mí y me pidió que charlemos, que no significaba nada, que solamente había sucedido. Él se fue. Solo ella y yo quedamos en la casa. Había un poco de vino, el que me serví para tratar de bajar la tensión.
Me empezó a hablar. Simplemente, no la escuchaba. Me abrazo, sin tener respuesta de parte mía. Hasta lloro y me exigió que le hablara. Honestamente, no tenia nada para decirle.
Dijo algo así como –Muero por vos.
-Bueno, conteste, te tomo la palabra.
Y así, como quien no quiere la cosa, sucedió. Tomo un cuchillo, se cortó las venas y mientras le corría la sangre se clavaba el cuchillo en el vientre como un puñal. No hice nada. Solo mire esperando el resultado.
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