domingo, 30 de noviembre de 2014

Eichmann

Quizás alguien lo recuerde como buen padre de familia.
Amoroso esposo.
Trabajador, metódico, responsable en su tarea.
Ningún detalle escapaba a su ojo.
Seguramente iría bien vestido y
su pulcritud llamaría la atención
de las damas y los caballeros de los salones y
los ministerios.
Mucha gente preocupada por vivir cómodamente,
lo saludaba con reverencia.
Hoy nadie lo admira ni habla de él,
seria recordar incómodamente
su aporte al fordismo:
la producción en cadena,
para exterminar 60000 judíos por día.
“Solo el trabajo os hará libres”
rezaban los portones de Auschwitz.
Adolf Eichmann,
no busquen un monstruo con garras y colmillos.
Reconozcan en su obra,
el espíritu del capitalismo.

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