lunes, 7 de febrero de 2011

huesos en los cementerios

La noche devora insomnios. El cuerpo se sacude y un crack en los huesos del cuello y la columna son el único sonido reconocible en el murmullo de cañerías, ratas, cucarachas, gritos y autos. Silencio de paredes blancas. Silencio de espera de la muerte, del amor sorpresivo, del amanecer, del sueño. La sed apagada a sifonazos. 3 am en el verano de Mar del Plata. Fue un error tomar cocaína durante el día. Afuera todos
se drogan,
se emborrachan,
se desean,
se asesinan,
se cojen,
se golpean,
se histeriquean,
se prometen amores,
se declaran odios.
El hombre es el lobo del hombre decía el viejo Hobbes. La cruda verdad del estado, del pie del vigilante sobre la nuca del pibe chorro. O mejor mejor seria decir la verdad cocida en el platillo del derecho burgués, de la propiedad privada, del robo. Lamida por la lengua de perro obediente de la sociedad deseosa de propiedad. Propiedad. La esencia de la libertad en el sujeto diría el buen Hegel, llegando a la misma conclusión que la revolución burguesa. Que la libertad, la igualdad, la fraternidad, eran las formas políticas necesarias para abrir paso al gobierno del ben burgués, deseoso de orden, individualismo y desigualdad para acrecentar sus fortunas. El crimen.
Hegel, el buen profesor del Kaiser, el genial maestro de Marx, Engels y Bakunin, el padre del absoluto en el bolsillo de monedas de la filosofía. Carne masticada en los platos de un restaurante por el hombre y la mujer frente a la notebook Estamos en guerra civil.
Moco blanco de la pija,
juguito de la concha, botellas rotas contra la vereda,
vómitos en los rincones de la noche,
palabras ilegibles del borracho,
polvo triste de la prostituta,
caricias de la muerte en el cabello de la vieja,
una faca por amor y otro porque te odio.
Ahoga el hedor de las paredes. El gato duerme en la mesa. El amor esta lejos. El recuerdo me abofetea. En esta misma ciudad, antes de la caída del muro.
Cuerpo del joven soldado del trotskismo y la revolución política. Él, un lindo muchacho burgués parecido a Rimbaud, rizos, labios gruesos, sonrisa depravada. (¿Qué es la eternidad? El mar mezclado con el sol). Simplemente sedujo. Rompió el culo, lenta y dulcemente con una verga corta pero filosa como faca.
-duele, más despacio, no, no la saques que gusta. Así, así.
El cuello chuponeado y una sonrisa en la cara.
Estamos en guerra.
La ciudad arde
y se llenan de huesos
los cementerios.
Un hombre que esta solo y espera.

2 comentarios:

ana dijo...

..."(¿Qué es la eternidad? El mar mezclado con el sol). "

Y despues de esto un polvazo triste

Sublime lo suyo ateo

ateo dijo...

sacame la tristeza entonces