jueves, 14 de mayo de 2009

La tregua


1
Estar en medio de la tregua. Tomamos café en la mesa de un bar mirando con ojos fríos el sinsentido.

2
Fue la Comuna de París la que marcho un mes de agosto de 1792 contra las casas de los nobles y los burgueses que querían entregar a la Republica.
Fue la otra Comuna de París, la de 1871, dominada por la Guardia Nacional, la que desafió a los traidores de Versalles y nombro un gobierno encabezado por obreros.
París revolucionario seduciendo a la historia, París ensangrentado por la revancha del aristócrata y el capitalista. París de las modas y la cultura. París de los amantes.
París en la imaginación busca la nueva Comuna.

3
Hueso y piel y órganos y flujo y semen y mierda y orines. Y las palabras que escupen la lengua. Te amo, te odio.

4
En los vidrios empañados de un ómnibus unos dedos curiosos dibujan un mapa indescifrable del destino.

5
En la ruta, Tandil. Llueve en la noche oscura y fría. Quizás estallen los amantes en el refugio de las alcobas. Nada se percibe.

6
Sobre una pila de cadáveres borrados de todo registro, negados de toda memoria, anónimas victimas y vencidos, se erige el templo del tiempo mensurable del reloj y el cálculo contable.

7
No tener nada, ni siquiera un trabajo, lejos del éxito. Sin tiempo ni medida.

8
Sueño vivido de sexo entre viejos amantes. La penetraba y nuestra piel era una. Deja vü.

9
Las banderas de las antiguas batallas aun flamean. Para los vencedores como trofeos, para los vencidos como resistencia.

10
Negándose a ser victimas. Fuerza insurgente que desafía el orden de la muerte de los dueños del mundo.

11
Protesta de un viejo anarquista español. ¡Pero que tonto eres, al mundo no lo hizo Dios, sino nosotros los albañiles!

12
Tenía el cuello tenso y los pectorales duros. Cabello corto.
Mordí su cuello y abrazándolo por detrás busque su sexo.
Le susurre que era hermoso y me dio un beso.

13
Dialéctica gramsciana: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad. Ardiendo en actos y preguntas.

14
Eran amantes bellos como Durruti. Flores del mal. Llevaban mundos nuevos en los corazones.

2 comentarios:

tecla dijo...

Protesta de un viejo anarquista español. ¡Pero que tonto eres, al mundo no lo hizo Dios, sino nosotros, los albañiles!

Fantástico Facun, es lo mismo qe pienso yo.
El mundo lo crea el trabajo.
Las manos que laboran.
Pero creo que no somos conscientes de ello.

ateo dijo...

cierto mejo. vivimos engañados de que el mundo es una cosa ajena a nuestra labor.