martes, 6 de abril de 2010

Dos traguitos de tequila

Dos traguitos de tequila
una rayita
y las lengüitas ardiendo
dame limón
de tu boca arenosa
carne cruda
en la cena
de un libertino
enamorado
de la ausencia
arañando las paredes
de goce.
así mi amor, así.
dos traguitos de tequila
una rayita
y las lengüitas ardiendo.
dame tu leche
sangre viscosa
de mi deseo.

1 comentario:

Fabio Zoroa dijo...

Brutales poemas todos. A veces, la locura (y los estados alterados de conciencia) es lo único que deja de verdad aprehender la realidad, no este mundo de falacia de la "objetividad". Ver el mundo con otros ojos, describirlo con otras palabras, con la bilis, con la coca y el triciclo lisérgico, o los trips, whatever, me da igual.
PD. No en vano a los locos los encierran, son tan peligrosos como los rojillos (Foucault)