sábado, 17 de abril de 2010

el clítoris de la historia

El mal
no es la silenciosa silueta
del asesino rondando por las calles
oscuras de la noche.
no es un ángel caído
ni una prostituta enamorada.
no es un pecado capital
ni la roja calva del diablo.
no es azufre,
no es fuego eterno,
no es pegarle a la madre
ni mear en el agua bendita.
ni siquiera un islámico dispuesto a inmolarse.
para nada.
el bien
tampoco es un buen tipo
regalando una rosa a un pequeña dama.
ni un abuelo de sonrisa sin dientes
y sabios consejos
-hacete amigo del juez,
la política es mierda y cosas semejantes-
ni un niño abanderado
ni una novia inmaculada.
ni ahí.
el bien
parece el orden gris
de los relojes
las maquinas
el espíritu
y el garrote del policía.
el mal
parece la queja
el absurdo
la barbarie
la vida.
el dedito inquieto
que flirtea
el clítoris de la historia.

1 comentario:

Nora Elena dijo...

Es bueno este poema. El planteamiento de la disyuntiva se releva en un elemento femenino abrigador de condenas y placeres a traves de elementos semanticos claves.
Los significados y significantes se aglutinan como devoradores emergentes de la historia.