domingo, 4 de abril de 2010

Sabor a victoria

Una estela violeta rojiza

cola enloquecida

de un fuego artificial

estallando

en el corazón

de una luna llena y blanca

queso gruyere

del banquete

de la noche estrellada

en La Matanza.

El ácido lisérgico

nos cosquilleaba

en el cuello

a mí

y a mí hija

y los efectos efervescentes

del champagne

simplemente el deseo de

gozar

mientras estallan

en el cielo

fabulosos fuegos artificiales

multicolores

ruidosa

batería plebeya

de las guerras paganas.

La fiesta en la calle

la borrachera general

el correteo de los niños

el andar de las muchachas

y los muchachos.



No hay paz

pero

estoy en paz.

No hay humanidad

en el acto repetitivo

de la celebración

del tiempo lineal

y vacío,

pero me siento totalmente humano.

Será mi hija

drogada junto a mí

será su madre

dulcemente borracha,

serán los vómitos de los que colapsan

tan cargados de ira.

Escupo al piso

y la saliva

salta

golpeando

contra el piso.

Un leve río

de baba

brillante

luminosa

como estrella

caída.





Me gusta

el sabor

del ácido lisérgico

sabe....

sabe

a

victoria.

1 comentario:

Nora Elena Dominguez dijo...

Este poema me gusta mucho.
Es una celebración. Los brillos de la noche acompañando los efectos del acido. La compañia festiva de los afectos. La ritualidad tratada como efecto.El tratamiento de lo conocido con su fundamento de busqueda.huida. Regreso.
Existencialista. Plagaado de sabores. Imagenes. sintomatico y simbolista.